7 de marzo de 2018

Recuerdos de Francisco Chí Lavadores



La amistad que me une con el empresario y filántropo Miguel Cruz Trujeque se remonta a los años 80's de la centuria pasada. El es un gran conocedor del motociclismo y me gustaba verlo realizar sus actividades a bordo de su caballo de acero.

Hasta 1990, la ciudad de Mérida carecía de rampas en las aceras para la gente que se desplaza en sillas de ruedas y ese mismo año, yo viajé a Villahermosa, Tabasco y observé que allí existía aquel tipo de equipamiento urbano.

Pensé que sería bueno dotar a la capital yucateca con rampas similares y al retornar, se lo comenté a Don Miguel, quien era Coordinador General del Comité de Educación Vial y Servicio a la Comunidad del Estado de Yucatán.

Era Alcalde interino de Mérida el Ing. Tuffy Gáber Arjona, a quien Don Miguel y yo expusimos el proyecto y con la visión progresista que lo caracteriza, el primer edil autorizó la construcción de las primeras rampas para discapacitados en las banquetas del primer cuadro citadino.

Por la aportación que hice, el Ayuntamiento de Mérida me otorgó un reconocimiento, el cual guardo entre mis reliquias de medio siglo de labor profesional en el periodismo. Por cierto, en días pasados saludé a Cruz Trujeque en su negocio "Bicimotos, S.A." del barrio de Santiago, en Mérida.
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