Mostrando entradas con la etiqueta Leyenda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Leyenda. Mostrar todas las entradas

13 de julio de 2022

La leyenda del ojo de venado


Chuin y los habitantes de Xichú se consideraban protegidos por los dioses, ya que todo era felicidad y abundancia en el poblado. Mas un día llegó hasta ellos un Sajoo (hechicero), quien al contemplar la bella juventud de Andonei, brillándole los ojos misteriosamente, profetizó: -¡Qué bella es la flor del valle, y qué feliz su poseedor!; pero no tardará el día en que el río tragará su vida y entonces será todo sufrimiento y aflicción en este lugar. Andonei, asustada, buscó los ojos del agorero, preguntándole: -Sajoo ¿puedes decirme cuál será la causa de mi próxima muerte? -De lejos vendrá un hermoso guerrero que te embrujará con la mirada. Por él despreciarás el amor puro de tu esposo. Todo lo olvidarás; todo lo abandonarás por seguir tras sus ojos brujos que te causarán la muerte.

Cuando Chuin supo del agüero del Sajoo montó en coraje ordenando al instante que fuera arrojado del pueblo el viejo hechicero y abandonado en lo más intrincado del bosque, en espera de que las fieras lo despedazaran.

Pasó el tiempo y ya nadie se acordaba de las amenazas del Sajoo, cuando de las montañas cubiertas de bosques llegó el aguerrido guerrero tenochca: Coyoltótotl, seguido de un gran ejército. Chuin acudió a recibirlo con los honores que correspondían a un embajador del emperador Moctezuma Ilhuicamina, al mismo tiempo que el cielo azul y transparente fue surcado por infinidad de rayos, cuyos espantosos truenos produjeron pavor en los habitantes del poblado.



Andonei se vio en la necesidad de agasajar a tan noble guerrero, cuya apariencia física y trato era hermoso; pero la belleza de sus ojos color de miel, tenía algo maléfico. Un día, Chuin se alarmó mucho cuando sorprendió la palidez y el ofuscamiento de su esposa ante la enigmática mirada del guerrero mexica. El tiempo transcurrió y Andonei decidió ir a bañarse al río donde contaba con un espacio especialmente acondicionado para ella. Más cuando se disponía al deleite del manantial salió Coyoltótotl mirándole intensamente las pupilas, logrando que la joven se sintiera paralizada y alucinada. El guerrero se acercó cada vez más hasta tomarla entre sus brazos, sin que la joven intentara evitarlo y acabando por besar ávidamente los frescos labios de la mujer; para después conducirla a lo más intrincado del bosque.

La noche cayó sobre el pueblo, pero la esposa de Chuin no regresaba… Se le buscó incansablemente, pero ella no respondió a los angustiosos llamados. Chuin, intimidado por el canto lúgubre del tecolote, recordó las predicciones del hechicero, cuando a lo lejos reconoció el timbre dulce y arrullador de su amada esposa, la cual pronunciaba palabras de amor. Cuando llegó al lugar de donde se escuchaba la voz, enloqueció de coraje al verlos fusionados en un abrazo de pasión; furioso, clavo su afilado puñal en el corazón del guerrero ojos de brujo. No importando lo desangrado que estaba su rival, decidió a arrancarle los ojos, clavándolos en el tronco del árbol más cercano. De pronto, Andonei despertó como de un largo sueño y al contemplar el cuerpo de Coyoltótotl a sus pies, echó a correr camino al río, y allí donde la corriente era más turbulenta y peligrosa, se precipitó a ella. ¡El augurio del viejo Sajoo se había cumplido!



Los años pasaron, y aquel árbol que nunca había florecido un día dio flores y fruto. Era un fruto que semejaba ojos humanos. Los Sajoos que saben interpretar el lenguaje de las cosas descubrieron el secreto. ¡Eran los ojos de Coyoltótotl que el cacique Chuin había clavado en su tronco! Ellos llegaron también a saber que los dioses, benignos y comprensivos, les volvieron a dar vida con cualidades mágicas. Aún en nuestros días, los yerberos y hechiceros a ese fruto misterioso le llaman Cuauhixti, el cual buscan para recoger su semilla, que actualmente le llaman “ojo de venado”, la cual aseguran sirve para “ahuyentar el mal del ojo” y "para la caza segura de venado.

1 de julio de 2022

La Leyenda del Chechén y el Chacáh


Cuentan que existió un rey maya llamado Chechén, que cometió terribles excesos con su pueblo.

Al parecer, este malvado monarca tenía atemorizados a todos sus súbditos, a los que perseguía, acosaba, maltrataba e, incluso llegó a matar, sólo por el placer de mantenerlos sometidos y aterrorizados.

La situación llegó a ser tan caótica que un buen día, el pueblo se sublevó y se levantó en armas contra su malévolo monarca. Chechén fue perseguido, acorralado y finalmente matado en el fragor de la revuelta, pero antes de morir juró que regresaría a vengarse de todos.

Se le sepulto en mitad de la selva dejando su cuerpo alejado del pueblo. Meses después, sobre su tumba comenzaron a brotar las primeras hojas de una planta no conocida hasta entonces. Continuo creciendo hasta convertirse en un árbol oscuro, recio y con veneno en sus venas que muy pronto empezó a extenderse como una plaga por toda la selva. Todo aquel indígena maya que entraba en contacto con su savia dañina padecía los males de aquel veneno.

El rey había conseguido mantener su maldad sobre la faz de la tierra incluso después de su muerte, manteniendo atemorizado a su pueblo. Ese árbol fue bautizado con el nombre de chechén.

Un tiempo después, una bellísima princesa maya con fama de bondadosa y muy querida por el pueblo, llamada Chacáh, desgraciadamente enfermo de gravedad y al cabo de un tiempo murió siendo joven y sus súbditos desollados decidieron enterrar su cuerpo junto a la tumba del temido Chechén para que su bondad alejara al temido fantasma del malvado monarca.

Pronto surgió de la tierra removida otro pequeño árbol, esta vez, con cualidades curativas. Era el chacáh, que también se extendería por la selva en la misma proporción que el chechén y, hoy en día casualidad o no, detrás de un chechén siempre hay un chacah.

15 de agosto de 2021

La leyenda de la albarrada maya | Yucatán


Cómo los antiguos paraban las albarradas  que servía. Para división de terrenos ,planteles , o callejones  en Yucatán

Como esque traían piedras o tremendas piedrotas  para formar esos perfectos muros que en maya se dicen cheen koot porque no tienen ningún acabado y solo se usan piedras y cuñas que salen al romperlas  

Difunto de mi bisabuelito  una vez me contó como le asían los antiguos para poner piedrotas y subirlas una tras otra para formar las albarradas 

Mira hijo mis  abuelos me contaron una vez que nuestros antepasados alzaron las albarradas para división de terrenos y para la plantación de los henequenales  

Que antiguamente las piedras no pesaban nada y se podrían poner como uno lo quisiera y no tenías que ir por ellas solo chiflandolas  y diciendoles koten waye tunich las piedras venían hacia ti y al llegar uno las acomodaba para formar las bardas 

Pero un día el hombre los acarreo y dejaron de venir al chiflarlas. 


Y por también los welitos  querían hacer su barco como no pesaban flotaban el el mar y cuando se iba. A subir los castigaron por los dueños del Monte asiendo que las piedras pesen y se hundan es por eso que ahora las piedras son pesadas 

Lo mismo pasó con la leña que sirve para cocinar los alimentos 

Antaño solo se chiflaba  y se decía koten waye sio 

Y la leña venía hacia ti  pero el hombre dijo a va a tardar que venga aqui y decidió cargarla y llevarla por su cuenta entonces la leña dejo de venir por si sola

Se asegura que por las noches se oye la caída de las albarradas después de alguna llovizna. Cuando alguien pasa distraído en aquellos sitios, oye cómo caen fuertemente y ruedan las piedras. Este ruido lo asusta y lo hace alejarse corriendo, en busca de un

lugar más seguro.

Pero cuál es su sorpresa, cuando al pasar al día siguiente por el mismo paraje, no se encuentra ninguna albarrada desmoronada.

Relatado por gente anciana de Yucatán.

4 de julio de 2021

LA LEYENDA DE LA XTABAY, TEMIBLE Y POLÉMICA MUJER MAYA.


Esta es la historia de dos hermanas de gran belleza, una de ellas era Xtabay conocida como XKEBAN (la pecadora), por que se entregaba al amor. Las personas del pueblo la despreciaban y le huían como algo desagradable, aunque su cuerpo y su pasión la maldecían su corazón la redimía, ya que curaba a los enfermos, y amparaba a los más desprotegidos, así como amaba a los animales. Su hermana conocida por el mismo pueblo como UTZ-COLEL (mujer buena), era todo lo contrario, pura, justa, y jamás había hecho algo malo que disgustara o juzgara el pueblo, la gente la apreciaba. Pero en su interior era rígida, y dura de corazón, incapaz de amar a sus semejantes por considerarlos inferiores. A los enfermos los consideraba repugnantes, dura como piedra, estricta así era esta hermosa mujer.

Un mal día la gente no vio salir a la XKEBAN de su casa. Así pasaron días. Los pobladores acudieron a su casa de la cual salía un aroma agradable. En el interior descubrieron su cuerpo sin vida en el suelo el cual aun se conservaba gracias a los animales que velaban el cuerpo inerte de XKEBAN a lo cual UTZ-COLEL lejos de sentir dolor solo expreso esto es cosa del diablo y añadió si el cadáver de una pecadora puede desprender aromas tan agradables, mi cadáver destilara un perfume mucho más agradable y sonrió. Al entierro solo fueron los enfermos que había sanado, al día siguiente su tumba amaneció cubierta de flores hermosas llenas de color y de sutil aroma.

Después de un tiempo falleció UTZ-COLEL. Aun virgen seguro alcanzaría la gracia de dios. Tan rápido como falleció su cuerpo empezó a desprender un olor fétido. Enseguida la enterraron y todo el pueblo estuvo presente. Le adornaron la tumba con hermosas flores, que al amanecer habían marchitado y su olor era desagradable. Los pobladores dijeron entonces esto es cosa del diablo.

En la tumba de la XKEBAN brota una flor tan singular llamada FLOR DE XTABENTUN. El néctar de esa flor embriaga dulcemente como una vez lo hizo su amor y su pasión. Mientras que en la tumba de UTZ-COLEL broto una FLOR DE TZACAM la cual es un cactus con espinas que al tocarla es muy fácil punzarse y de la cual brota una flor hermosa sin perfume alguno. Así como fue en vida una hermosa mujer sin alma sin esencia. Era tanto su odio a su hermana que después de su muerte logro regresar con la ayuda de los malos espíritus, enfadada por el desigual destino que habían tenido UTZ-COLEL se convirtió en la mala Xtabay la cual surge del TZACAM para imitar a su hermana en vida, ofreciendo su mundano amor a los hombres, la cual los aguarda en las ceibas, peinando su larga cabellera con un trozo de TZACAM erizado de púas. Sigue a los hombres hasta que consigue atraerlos, los seduce luego y al fin los asesina en el frenesí de un amor infernal.