15 de marzo de 2018

El modus operandi del robo a casa habitación


Los modus operandi más comunes, se ha encontrado que más del 80 por ciento de los robos a casa habitación son cometidos sin violencia, seguido del robo donde se escalan bardas para acceder al domicilio, en último lugar se registran los robos donde se fracturan muros para acceder a la vivienda.

Un mínimo de robos a casa habitación se comete con violencia, siendo el amago la forma de operar, en todos los casos los delincuentes previamente vigilan y registran las ausencias de sus moradores, estudiando la rutina de la familia.

Para la comisión de este delito los ladrones tienen tres factores en contra: el tiempo, el ruido y las precauciones que adopten la presunta víctima.

Los días preferidos para saquear las viviendas son preferentemente entre los martes, jueves y viernes, entre las 08:00 y las 20:00 horas. Las modalidades en el modus operandi del robo a casa-habitación sin violencia consiste en que los delincuentes eligen el hogar por delinquir, lo estudian, y cuando conocen las rutinas de los moradores actúan; usualmente llegan a la casa cuando los dueños no se encuentran en ella. 

Los cacos estudian el comportamiento de la gente, se aseguran que no haya nadie, pero aun así tocan, y si no les abren, fuerzan la chapa para ingresar, y si no pueden abrirla, rompen un vidrio e ingresan por la ventana; en su defecto, saltan las bardas para luego ingresar y robar. 

Los ladrones, las bandas, las pandillas tiene su código de ética, esto consta principalmente en no robar al vecino de la colonia. Hay movimiento constante de las bandas, se trasladan de un punto a otro. 

Sabemos que la percepción de la seguridad es una cuestión subjetiva. Si te han robado, asaltado una vez, andas por las calles mirando hacia todos lados temiendo a otro asalto; si te vaciaron la casa, eres capaz de regresar de kilómetros para asegurarte de que has cerrado bien la puerta, que ninguna ventana quedó abierta.

La gente afectada, la gente que teme salir de noche, clama por un mayor presencia policíaca que puede resolver el problema, y no que hagan sus rondines con las luces de la torreta encendidas, como avisando a los cacos: “allá voy, escóndete”.

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