La primavera y el verano se caracterizan por registrar altas temperaturas y entre los grupos más vulnerables se encuentran los niños, quienes pueden sufrir problemas de deshidratación, insolación y enfermedades de vías respiratorias.
En esta temporada, la buena salud de los niños se puede mantener si tomamos en cuenta algunas sencillas medidas.
Procurar la hidratación del niño es sumamente importante. Si se encuentra directamente expuesto al sol o en un lugar donde la temperatura es muy elevada, es necesario el consumo de abundantes líquidos, de preferencia agua natural o de frutas y no de refrescos embotellados y gasificados.
Es recomendable el uso de bloqueador solar, ya que la radiación es cada vez más fuerte y dañina. La exposición directa al sol provoca la deshidratación de las células, ocasionando daños de diversa índole, que van desde quemaduras, hasta cáncer de piel. Es importante evitar exponer a los niños al sol entre las 12:00 y 16:00 horas.
Usar ropa ligera, preferentemente de algodón, con manga larga y colores claros, ayuda a proteger el cuerpo de los rayos solares y brinda una sensación de comodidad. Las gorras y sombreros son prendas muy útiles para proteger del sol ojos y rostro en general.
También en temporada de calor se deben evitar los cambios bruscos de temperatura, por ejemplo, no es recomendable estar en el exterior caluroso y entrar repentinamente a una habitación o auto con aire acondicionado a temperatura muy baja, ya que puede ocasionar enfermedades en las vías respiratorias.
En esta temporada, la buena salud de los niños se puede mantener si tomamos en cuenta algunas sencillas medidas.
Procurar la hidratación del niño es sumamente importante. Si se encuentra directamente expuesto al sol o en un lugar donde la temperatura es muy elevada, es necesario el consumo de abundantes líquidos, de preferencia agua natural o de frutas y no de refrescos embotellados y gasificados.
Es recomendable el uso de bloqueador solar, ya que la radiación es cada vez más fuerte y dañina. La exposición directa al sol provoca la deshidratación de las células, ocasionando daños de diversa índole, que van desde quemaduras, hasta cáncer de piel. Es importante evitar exponer a los niños al sol entre las 12:00 y 16:00 horas.
Usar ropa ligera, preferentemente de algodón, con manga larga y colores claros, ayuda a proteger el cuerpo de los rayos solares y brinda una sensación de comodidad. Las gorras y sombreros son prendas muy útiles para proteger del sol ojos y rostro en general.
También en temporada de calor se deben evitar los cambios bruscos de temperatura, por ejemplo, no es recomendable estar en el exterior caluroso y entrar repentinamente a una habitación o auto con aire acondicionado a temperatura muy baja, ya que puede ocasionar enfermedades en las vías respiratorias.
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